Por: Pilar Alvarez Masi

Hoy es el último día y por fin veo la partitura, está dibujada en la pizarra y me indica (y le indica a mi compañera) cómo tenemos que calibrar nuestras cadencias para construir una escena que efectivamente le cuente al público una historia y, a su vez, deje entrever y le permita pensar. En esta circunstancia se incorpora algo que antes no habíamos considerado, el tiempo: todas las cadencias tienen mitad de mitades, la más importante es la del medio y planear cuándo, dónde y cómo vamos a articularla con otra (propia o ajena) es determinante en el producto final.

Además de la mitad de mitades, hoy tenemos en cuenta también el hecho de que el teatro es repetición diferenciada, que es un lenguaje que crece y que ese crecimiento permite crear, evita el aburrimiento. ¿Cómo lo hacemos? Transmutamos cadencias, hacia otra entidad emotiva, hacia un objeto, en forma de metáfora y la escena se completa cuando esa transmutación es retomada, es aceptada y puesta nuevamente a funcionar. A medida que trabajamos con mi compañera vamos pasando por el cuerpo esta dinámica de la relojería, vamos sintiendo cómo se articula en nosotras para generar algo en alguien. Modificamos las cadencias con los recursos que ya tenemos: cambiamos el lado y el plano, jugamos con los matices e intentamos generar misterio o risa, analizamos lo que hacen nuestrxs compañerxs y confrontamos lecturas e intenciones. El primer día me pregunté si, como afirmaba Fernando Baretto, yo también podía actuar y hoy, después de un encuentro semanal durante un mes me siento capaz de exhibir(me) ante quienes comparten conmigo el espacio y contar algo con la seguridad de que tengo herramientas y justificaciones para hacerlo y con la certeza de que, si lo sigo poniendo en práctica, mejorará.

Antes de cerrar nos juntamos en un bar a tomar una cerveza, charlamos de lo que nos llevamos y de lo que en este taller quedó por fuera. Planeamos, diagramamos y pensamos hacerlo libro. Me vuelvo a sentar en la computadora y pienso cómo transformar este diario en una especie de manual que le permita a otrxs pensar y pensarse, observar y observarse y, a partir de ahí, crear. Es el último día de estos encuentros pero seguimos, dentro de poco, en otro formato. ¡Los esperamos!