Por: Pilar Alvarez Masi
Hoy es el último día y por fin veo la partitura, está dibujada en la pizarra y me indica (y le indica a mi compañera) cómo tenemos que calibrar nuestras cadencias para construir una escena que efectivamente le cuente al público una historia y, a su vez, deje entrever y le permita pensar. En esta circunstancia se incorpora algo que antes no habíamos considerado, el tiempo: todas las cadencias tienen mitad de mitades, la más importante es la del medio y planear cuándo, dónde y cómo vamos a articularla con otra (propia o ajena) es determinante en el producto final.