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Falleció esta madrugada el artista y Director Municipal de Cultura, Raúl Fernández Olivi, luego de luchar con su enfermedad desde mediados del año pasado.
La Secretaría de Cultura, las Direcciones de Educación y de Gestión Cultural, con todo su personal, acompañan de manera muy sentida a sus hijos, hermanos, esposa y seres queridos, en este doloroso momento.
Su espíritu estará siempre presente en su obra, ya que es inmenso su legado artístico.

Se informa que sus restos son velados en la Sala N°4 de la CPE, ubicada en 1° de Mayo y Salta. Mientras que a las 18hs se le dará sepultura en el Cementerio Parque de nuestra ciudad.

Raúl Fernández Olivi nació en Santa Rosa en 1954, siendo el lugar que eligió para vivir y trabajar.
Se formó como pintor y dibujante, pero a partir de 1990 se inclina de lleno a la escultura, teniendo como material predilecto la madera.
Realiza obras monumentales en varios países y ha participado en infinidad de muestras colectivas e individuales dentro y fuera de la Argentina, como así también en simposios y concursos relacionados con la actividad.
La madera pierde su condición sólida y se transforma en olas, en ríos que siguen su cauce, sin por ello perder la nobleza del material.

Fernández Olivi era un artista de envergadura nacional e internacional, un maestro de la escultura, distinguido con uno de los premios que sólo han recibido contados artistas en Argentina: el premio Belgrano, que consiste en una beca de por vida, y ha sido recibido por personalidades como Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato.

Una de sus obras, ”La fogata”, fue instalada en Puerto Madero, por pedido especial de los urbanistas de la ciudad de Buenos Aires a los mejores escultores argentinos.

En realidad, la escultura ha sido su oficio principal, pero se inició en la pintura y las demás artes visuales , y compartió también escenarios musicales y discos en dúos o tríos, con una voz que ostenta la misma fuerza expresiva que delatan sus esculturas.

Raúl inspiró a otros artistas en el trabajo desde la observación de las formas y comportamientos de la naturaleza. La madera fue adoptada buscando en los bosques las estructuras vegetales a las que le prometería un nuevo lenguaje para estar entre nosotros. Entonces la madera luce en su esplendor, con sus secretos y cavidades, junto al halo misterioso de la semilla, del ala, de un buey que aparece con una fuerza que martilla o en la descripción de las rugosidades inaprensibles del agua o los cueros que se secan al sol.
América Latina lo inundó con su voluptuosidad mágica cuando fue becado en la Universidad de Colombia para imbuirse del espíritu de las culturas precolombinas y reencontrarla así en su propia tierra.

Durante largos años trabajó en Cultura de la provincia junto a los llamados zapadores del desierto, que relevarían toda la provincia en busca de los orígenes culturales más antiguos, para luego reconstruir el patrimonio cultural destruido por otras inmediateces.
Estas experiencias lo inundan de la naturaleza salvaje de nuestra tierra y así lo expresó a lo largo de su obra.

Raúl ha sido coordinador del «Simposio Nacional de Escultura», evento que durante años dejó huellas importantes en nuestra ciudad. El último simposio no pudo realizarse, sin embargo varios artistas visitaron a su colega y amigo.
Entre ellos, el reconocido argentino, radicado en Canadá, José Luis Torres, quien decidió intervenir las columnas internas del CMC con su arte de vanguardia. El proyecto “(RE) EXISTIR” abordó la idea de transformación, de precariedad y de urgencia. Una exploración alrededor de la noción del proceso creativo donde la capacidad de evocación de los materiales es determinante en el proceso de construcción.
Torres es gran amigo de Fernández Olivi, por eso se descubría entre rincones de su creación, fragmentos de la obra de Raúl, a quien, de esta manera le rindió su homenaje y reconocimiento.

Emplazamiento de “Dos orillas”
La semana pasada comenzaron las obras para emplazar la premiada escultura “Dos orillas” en la rotonda ubicada en Av. Luro (intersección Chile) de nuestra ciudad.
En el año 2007, Olivi recibió de la Academia Nacional de Bellas Artes el Premio Trabucco por su escultura “Dos orillas”. El Premio Trabucco es una de las distinciones más significativas de nuestro país ligada al reconocimiento académico.